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CÓMO RESOLVER CONFLICTOS

Los conflictos son situaciones cotidianas que se dan, en todos los ámbitos de nuestra vida (familia, trabajo, amigos).

Se originan cuando  interactuamos, convivimos con otros seres humanos, en definitiva , cuando nos relacionemos con otras personas.

La forma de un conflicto es la misma,  en una empresa,  en la política o en nuestra familia. El conflicto forma parte de nuestra vida, por tanto es algo natural y universal.

¿Por qué me siento mal ante un conflicto? Pues porque al  no apetecernos hablar con nuestra pareja, hija-o, padre , la comunicación con la otra persona se detiene o interrumpe , esto nos hace sentir tristes, enfadados, decepcionados y un largo etcétera. Normalmente ocurre que  cada persona quiere tener la razón y por tanto se produce una separación con el otro. Uno dice SÍ y el otro dice NO. Nos polarizamos y se produce el desencuentro.

Algunas personas rechazan el conflicto, para no sentir todo esto que provoca la separación con el otro. Si evitas el conflicto, puede que sea porque no sientes que lo gestiones de manera sana. Si te pasa, te animo a que sigas leyendo, veremos cómo gestionar un conflicto más adelante.

Es en la familia donde más se ponen en juego los conflictos. ¿Por qué?, pues porque la familia es el lugar donde hay más vínculo, donde están los ingredientes necesarios para generar las situaciones más maravillosas y también las más dañinas. Te puedes sentir atendida por tu familia, con tu madre, pareja, o te puedes sentir ignorada. De nuevo hablamos de polaridades.

La cercanía y el vínculo,  en definitiva, el hilo que nos une en la relación, de una manera continua, hace que esto ocurra. Puedo no hablarme con mi hermano desde hace años, pero siempre será mi hermano. El vínculo nunca se puede romper, nunca desaparece.

El conflicto familiar no es algo que surge de la nada. Para que aparezca, tiene que haber una o varias situaciones que se han ido sucediendo lo largo del tiempo.

La tensión del conflicto puede ir variando en el tiempo debido a las reacciones de cada parte, opuestas, claro. La respuesta de uno provoca la reacción del otro. Perciben el asunto de manera distinta y aumenta la tensión. ¡Vamos!, un partido de pin- pon en toda regla.

Cuando hay conflicto sin resolver es porque cada uno quiere satisfacer sus propias necesidades de sentirse amado, seguro y protegido, de pertenecer a su grupo. Y aquí no hay empatía, sólo estoy pensando en mí y en lo que YO necesito.

En todo conflicto, hay un desencadenante, y éste no suele ser el motivo primario del desencuentro. Sucede algo que abre la caja de pandora y todo estalla.

Otro ingrediente que influye en los conflictos es el papel que juegan las personas que hay alrededor de los protagonistas del conflicto. Pueden ayudar a resolverlo o por el contrario, avivar la tensión y hacer que aumenten los problemas.

La familia es un ente vivo, y por tanto, con tendencia al cambio. Las personas que nos encontramos dentro  también cambiamos, debido al proceso natural de la vida. Nos hacemos mayores, nuestros hijos se van de casa, me voy a vivir con mi pareja, me jubilo, nace mi primer hijo-a.

Todos estos cambios que cada miembro de la unidad familiar puede estar viviendo, influyen en los demás miembros de la familia. Cada momento vital tiene sus conflictos, pero suelen ser una oportunidad que nos permite aprender nuevas habilidades,  para transitar ese cambio de la forma más sana posible y así seguimos creciendo.

Por eso, es muy útil saber en qué momento vital me encuentro y/o se encuentra la otra persona cuando se produce un conflicto. Esto te hará entender y normalizar la situación, bajando así la tensión.

Alberto nunca va a ver a su padre a la residencia y eso ha provocado un conflicto con su hermana Rosa, haciendo que se dejen de hablar. Alberto se acaba de separar, después de 10 años con su pareja,  y Rosa acaba de tener su primer hijo. En realidad el tema que ha provocado el conflicto casi que es lo de menos, lo que probablemente haya generado más tensión a la hora de producirse el conflicto es la situación vital que cada uno está viviendo. Los dos parten de un estado de tensión previo y personal, que les impide enfrentarse a la situación de una manera resolutiva.

No hay crecimiento sin tensión, sin crisis. Requiere por nuestra parte poner en juego nuestras habilidades para sortear estos cambios sin que nos derrumbemos.

Aquí van algunas claves para resolver un conflicto.

ESCUCHAR

                Usa el lenguaje no verbal (las expresiones corporales). Asiente con la cabeza, o con expresiones “Ajá”, “Te entiendo”. Antes de disparar una respuesta, confirma que has entendido lo que el otro ha dicho. “Entonces quieres decir que….” O repetir lo que el otro ha dicho: “Has comentado que…”.

HABLAR

Hazlo en primera persona, para no responsabilizar al otro de lo que te pasa.

En vez de:

 “Te has pasado”, mejor “Me siento mal cuando me dices eso…”.

“Dices estupideces”,  mejor “No consigo entenderte”

“Me enfadas”, mejor “Me siento irritada”.

PARTICIPAR

                Que todos participen en la conversación, no interrumpir al otro. Escuchar qué me ha dicho, no sólo es importante lo que tú quieres decir.

MOSTRAR AFECTO

                Es lo que te permite salir del enfado. Usar la empatía con el otro. Ten un buen trato con él/ella.

“Entiendo por lo que estás pasando”, “¿te puedo abrazar?”,  si nuestro niño tiene una rabieta.

COLABORAR

  • Es la única salida al conflicto. Sin competir.
  • Decir qué necesitas tú y qué necesita el otro, qué necesidades comunes hay, plantear objetivos, idear soluciones, llegando a un acuerdo y felicitaros por haber llegado a ese punto.

SACAR LO POSITIVO

                Tratando de no sumar más carga. Todo conflicto es un cambio, es crecer. Todo está en nuestra mente. Dile a tu mente “PARA”.

CAMBIAR EL ESCENARIO

  • Discutir en otro lugar o momento:

“Si te parece, hablemos de esto en la cocina”.

“Si queréis, discutid en vuestra habitación , no en el salón”.

“Quiero hablar contigo, pero hasta esta tarde no puedo”.

  • Atender lo que el otro está sintiendo y no el tema del conflicto:

“Debes estar pasándolo muy mal, para que me hables así”.

  • Cambiar de tema para poder tratarlo en un momento de menos tensión.

 

Sé que no es fácil, pero te aseguro que cuando haces algo de manera diferente, los resultados que obtienes, también son diferentes.

Cualquier consulta no dudes en ponerlo en comentarios, estaré encantada de leerte.

Saludos

María

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